Pornografía feminista: sexo sucio, valores limpios

¿Aún no conoces la pornografía feminista?

Puede que el término no suene muy atractivo, pero si piensas que este tipo de pornografía es sinónimo de suave y aburrido, déjame decirte que estás completamente equivocada. No sólo eso, sino que te sorprenderá lo estimulante y satisfactorio que puede llegar a ser una representación feminista del sexo.


Antes de contarte todas las ventajas del porno feminista, hagamos un ejercicio de memoria: ¿te acuerdas de la primera vez que descubriste la pornografía? Quizá saltabas de un mueble a otro y en la parte más alta del librero encontraste unas revistas. Quizás estabas en una pijamada y tu amigo o amiga te mostró lo que había encontrado en la habitación de sus padres. O tal vez te quedaste viendo la tele mucho después de tu hora de dormir. 

Pensando en tu experiencia, ¿crees que estabas preparada o preparado mental y emocionalmente para lo que viste? Si pensaras que en este mismo momento hay gente, de la misma edad que tú tenías entonces, descubriendo la pornografía, ¿crees que estarían listos para lo que van a ver? 

Es imposible negar los potenciales efectos dañinos de la pornografía, en especial en las mentes más jóvenes. Expectativas poco realistas de los deseos femeninos, disociación entre el sexo y sentimientos de amor, generosidad y respeto, distorsión de la imagen corporal de ambos sexos, dinámicas de poder heteropatriarcal, mujeres convertidas en placer sexual, manipulaciones del consenso para el provecho de los dueños de las productoras… Estos (junto con narrativas cliché de mecánicos, plomeros o maestros que reciben sexo a cambio de un favor) son los elementos usuales de la lista de cada porno convencional.

Contenido nutritivo del placer inmediato

Si pensamos en que alrededor del 30% de todas las búsquedas en internet son de pornografía, se le puede ver como hábito de consumo. Como un alimento, pero, siguiendo esta comparación, ¿qué es lo que el porno nutre aparte de valores misóginos y expectativas irreales? En muchas ocasiones se compara a la pornografía con la comida chatarra. Esa comida que te da un placer inmediato, pero después te hace sentir culpable y avergonzado, y a la larga no sólo no te nutre, sino que te afecta.

 

Dejar de comer no sería la solución. Lo que hay que hacer es elegir una mejor comida que aporte lo que el cuerpo necesita para su funcionamiento y desarrollo. De igual manera, censurar la pornografía, ponerle ropa y menos luz o abstenerse completamente de ella no parece una solución viable. La solución es consumir una mejor representación del sexo porque, como éste es tan importante en nuestras vidas, necesitamos representaciones de él. Pero representaciones con valores, que nutran la re afirmación propia, el deseo, la fantasía erótica sin distorsión de cuerpos ni expectativas. Es decir, la pornografía feminista. 

¿Qué es la pornografía feminista?

Es un género del cine adulto en el que las mujeres reclaman su lugar como sujetos activos y en el que se reconsidera la libertad sexual y la equidad de derechos (y de placer). La realizadora de porno feminista, Erika Lust dice (en el video de abajo) sobre la pornografía mainstream

“La pornografía es un discurso acerca de la masculinidad, la femineidad y los roles que jugamos [...] los únicos que participan en el discurso son hombres chauvinistas, de mente cerrada, con poca educación sexual” 

Según los Premios a la Pornografía Feminista (Feminist Porn Awards, FPA) que se celebran cada año en Toronto desde el 2006, hay tres criterios importantes:

  1. En la creación de la obra (dirección, producción o concepción) estuvieron involucradas mujeres o personas tradicionalmente marginadas. 
  2. La obra muestra placer genuino, la agencia y el deseo de los intérpretes, en especial de mujeres y personas marginadas. 
  3. La obra expande los límites de representación sexual en el cine, reta estereotipos (como el de la virginidad (https://www.casicreativos.com/2020/01/la-virginidad-no-existe-es-solo-una.html) ) y presenta una visión diferente a la de lo mainstream. Esto incluye un retrato de la diversidad de los deseos, de personas, cuerpos, prácticas sexuales y un sistema anti racista y anti-opresión en la producción. 

Feminismo para hombres

Aunque sea hecha por mujeres con el propósito de indagar y mostrar el placer femenino, la pornografía feminista no es exclusivamente para ellas. De igual manera que el feminismo no beneficia solamente a las mujeres. Los hombres, quienes también están sujetos a estándares físicos muy rigurosos y cuadrados, son representados en la pornografía feminista de formas más realistas y humanas. Sus deseos son igualmente válidos. Las orientaciones sexuales más fluidas, y los espectros de identidades y expresiones de género más amplios también encuentran su lugar en representaciones de cine feminista. 

Por supuesto que crear un contenido ético que cuide la representación sexual tanto como a los actores en cuanto a condiciones laborales, salud y consenso no es gratuito. Por ello, la pornografía feminista usualmente tiene un costo, pero es mucho menor al costo emocional y social del cine adulto machista. Y esto no significa que sea aburrida o que las mujeres deban tener forzosamente el rol de poder, se puede disfrutar consensualmente un rol sumiso sin dejar de ser feminista.

Ahora que sabes los beneficios de la pornografía feminista te presentamos a un par de innovadoras del placer femenino e inclusivo en el cine:

Erika Lust

Quizás la creadora de contenido porno feminista más conocida y distinguida, Erika Lust estudió Ciencias Políticas en Suecia, su país de origen. Cuando realizaba su especialización en Derechos Humanos y Feminismo se adentró en una obra de Linda Williams. Hard Core: Power, Pleasure, and the Frenzy of the Visible la hizo cuestionar su postura sobre la pornografía que veía y luego, no hubo marcha atrás. Así, se mudó a Barcelona, en donde comenzó a realizar la pornografía que anhelaba ver.

Todos sus logros en la industria pornográfica, fílmica y en el feminismo podrían bien hacer, al menos, un artículo aparte. Pero vale la pena mencionar el gran favorito, presentado en el Festival de Porno de Berlín del 2014: XConfessions. Este innovador proyecto transforma las detalladas fantasías sexuales de los espectadores, en cine para adultos con gran elocuencia cinematográfica. Cada cortometraje es una confesión del deseo y la lujuria de alguna persona real, y las representaciones son fotogénicas, elegantes y tentadoras. Conoce más de lo que hay detrás de su estética de placer en el siguiente video:


Cindy Gallop


Es una destacada publicista inglesa que lanzó, en 2009, su sitio web feminista e inclusivo. Su proyecto se llama Make Love, Not Porn (Haz el amor, no pornografía) y consiste en publicar videos de gente y sexo real. Cualquiera puede enviar sus videos, no obstante, existen ciertos lineamientos éticos a los cuales cada video está sujeto antes de ser aprobado y publicado. La plataforma tiene un sistema de ingreso compartido en el que paga a los realizadores la mitad de lo recaudado. El costo de los videos es de $5 USD y también hay planes de suscripción. 

La genialidad detrás de Make Love Not Porn está en el hecho de que técnicamente no es pornografía ya que ésta es un performance, una simulación. Lo que ocurre en esta plataforma es una grabación de gente real teniendo sexo real con emociones reales. Usualmente se asume que los profesionales en el sexo son los actores y que el resto de la gente es amateur. Sin embargo, la gente normal tiene sexo que puede ser más real y placentero que el de un profesional.

¿De dónde viene la educación sexual?

Gallop se interesó en la pornografía feminista tras ver la carencia de fundamentos y valores sobre la sexualidad en la sociedad. Así lo explica el en su plática TED: 

“Hay una generación entera creciendo que cree que lo que se ve en la pornografía hardcore es la manera en la que se tiene sexo. Y esto se ve especialmente exacerbado porque vivimos en una cultura puritana de doble moral donde la gente cree que una campaña de abstinencia para adolescentes realmente funcionará. [...] los padres están demasiado avergonzados para tener conversaciones sobre sexo con sus hijos y las instituciones educativas están aterrorizadas de ser políticamente incorrectas si retoman esas conversaciones. [...] no es sorprendente que la pornografía hardcore [...] se haya convertido en educación sexual..."

Queremos ver más cuerpos parecidos a los nuestros, narrativas realistas que nos inviten a creer en fantasías que podrían ocurrirnos. Es momento de pensar en lo que queremos ver dentro de las representaciones del sexo. En especial, hace falta una mejor integración del sexo con valores, emociones reales y sentimientos de amor, disfrute y dignidad.

¡Que comience el diálogo sobre la pornografía feminista!

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